Es falso que Nicaragua tiene la red hospitalaria más grande y robusta de Centroamérica como afirma el Ministerio de Salud (Minsa) y celebran cada vez que pueden, Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El número de hospitales —que los codictadores cuentan— parece que ha crecido desde el regreso al poder de Ortega en 2007, pero no es por la construcción de nuevos hospitales de alto nivel, sino por la propaganda exagerada con el reemplazo de hospitales que ya habían dado su vida útil.
El otro truco es que la dictadura cuenta como “nuevos hospitales” de alto nivel a los hospitales primarios. Estos son unidades médicas pequeñas y limitadas que tienen un par de especialidades más que los centros de salud convencionales, pero no son hospitales completos. De hecho, por eso son conocidos popularmente como “hospitalitos”.

Así es como el Minsa “infla” el número de hospitales
En enero de 2026, la ministra de Salud, Meyling Brenes, aseguró que la red hospitalaria de Nicaragua pasó de 33 a 79 hospitales de 2007 a 2025. Sin embargo, el dato que el Minsa presume es engañoso, porque suma —como si fueran totalmente nuevos— cerca de una treintena de los hospitales primarios que ya existían desde 2007.
En los sistemas de salud existen tres niveles de hospitales que ofrecen servicios con diferente complejidad, capacidad resolutiva y especialización:
- Los hospitales de primer nivel, que son los más básicos. Estos brindan atención médica general y su función es prevenir enfermedades, diagnosticar, o tratar las de poca gravedad, y darles seguimiento.
- Los hospitales de segundo nivel son más especializados y tienen capacidad para atender casos de gravedad media y cuentan con médicos especialistas.
- Los hospitales de tercer nivel cuentan con médicos especialistas y tecnología avanzada para hacer intervenciones en casos graves y complejos.
Según los últimos datos oficiales disponibles del MINSA, Nicaragua cuenta en su red pública hospitalaria de 75 hospitales: 44 primarios y 31 de tercer nivel, entre ellos: 8 regionales, 12 departamentales y 11 con servicios de referencia nacional. Todos estos últimos once se encuentran únicamente en Managua.
El dato sigue inflado porque el Minsa incluye, entre esos 75 hospitales, cuatro centros médicos o clínicas provisionales (CMP) del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) que, por definición, sólo atienden a la población asegurada, y no a la población en general. Entre ellos:
De estos cuatro hospitales que son para asegurados, en la lista del Minsa uno está clasificado como hospital con servicios de referencia nacional (el Solidaridad), otro como departamental (“El Maestro” de Diriamba) y dos como primarios: el “Blanca Aráuz”, de Jinotega, y el Gaspar García, de Rivas.
Sin los cuatro hospitales que la ministra no dice de dónde saca y que no están en la lista oficial, ni los cuatro que corresponden al INSS, la lista de 79 se reduce a 71 hospitales, incluyendo los “hospitalitos”, y baja hasta los 29 sin estos.
Nicaragua no tiene la mayor red hospitalaria de Centroamérica
Con la exorbitante cifra, la propaganda dictatorial asegura que Nicaragua tiene la red hospitalaria más grande de Centroamérica. En palabras de la ministra: “Nicaragua es el país que tiene la red de servicio más robusta a nivel de Centroamérica y más consolidada en nuestro modelo de salud”.
Sin embargo, el resto de países de la región solamente cuenta en su red los hospitales de alto nivel, y no los “hospitalitos”. Si el resto de países hiciera las cuentas como Nicaragua, incluyendo a los hospitales de atención básica, con facilidad igual superarían la “robusta red sanitaria de Nicaragua”.
Guatemala, por ejemplo, cuenta con 48 hospitales de segundo y tercer nivel, pero además tiene 180 Centros de Atención Permanente (CAP). Estos son centros equivalentes a los llamados “hospitales primarios” de Nicaragua.
La OPS define lo que es un hospital, a través de una guía de criterios que son usados en su totalidad por Costa Rica y Panamá, El Salvador, Honduras y Guatemala la usan parcialmente, explica un médico especialista en salud pública consultado por CONFIDENCIAL.
La “robusta” red hospitalaria no tiene camas suficientes
El número de camas censables en Centroamérica también desnuda la mentira oficialista. Mientras el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo presume que en Nicaragua hay 79 hospitales, los datos oficiales del Minsa detallan que todos estos apenas suman 6855 camas censables (o sea, para hospitalización), entre ellas 275 en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI).
Este número de camas ni siquiera cumple con el mínimo de dos a tres camas por cada 1000 habitantes recomendado por organizaciones de salud internacionales, porque no se llega ni a una a nivel nacional.
Por ejemplo, en la Costa Caribe Norte se disponen de apenas 207 camas censables para una población de 574 398 personas. Es decir, menos de media cama por cada 1000 habitantes en una de las zonas de mayor vulnerabilidad y de más difícil acceso. Y eso incluye el “nuevo” hospital de Bilwi que Ortega inauguró —desde Managua, a más de 520 kilómetros de distancia— en febrero de 2026.
Lo mismo ocurre en León, donde en septiembre de 2025 se inauguró una mega infraestructura para reemplazar el hospital viejo. En ese departamento se dispone de 503 camas, pero de estas solo 461 son censables y están destinadas para hospitalización continua las 24 horas. Con este número, León queda con 1.1 camas por cada 1000 habitantes.
En cambio, las camas censables o disponibles para hospitalización también son mayores a las de Nicaragua en el resto de países de Centroamérica, e incluyendo solamente sus hospitales de tercer nivel, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS):
- El Salvador, con 30 hospitales, dispone de 8381 camas censables.
- Panamá, con 40 hospitales, tiene a disposición 8712 camas censables.
- .Guatemala, con 48 hospitales, suma 8500 camas censables.
Si el discurso oficialista sobre la “robusta” red hospitalaria fuera cierto, Nicaragua debería de tener más de 20 000 camas censables con sus “79 hospitales”. Una cifra que triplicaría las 6855 que tiene en realidad.


El número de médicos y especialistas tampoco cuadra
Además de que el número de camas para hospitalización en Nicaragua está por debajo del mínimo internacional recomendado, el país tampoco cuenta con una robusta red de médicos y especialistas.
Por el contrario, Nicaragua es el país de Centroamérica con menos sanitarios por habitantes, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En la región, los médicos disponibles por cada 10 000 habitantes son:
- 26.9 médicos en Costa Rica
- 19 médicos en Honduras
- 16.3 médicos en Guatemala
- 16.3 médicos en Panamá
- 16.2 médicos en El Salvador
- 13.3 médicos en Belice
- 9 médicos en Nicaragua
El médico nicaragüense y máster en Salud Pública, José Antonio Delgado, quien desde el exilio tiene contacto con personal médico en Nicaragua, estima que “lo que tenemos es un déficit de camas y de personal de salud con datos no actualizados”. Sin embargo, reconoce que “son los datos que maneja la OMS, porque no tenemos acceso a la información que tiene el Ministerio de Salud”.
Además, señala que el Minsa ya ha demostrado que los datos que revela son falsos o manipulados, y recuerda que la mayor evidencia ocurrió durante la pandemia de covid-19 en 2020. Ahí, detalla, mostraron que “son capaces de negar muertos y enfermos en un contexto de emergencia mundial”.
Un médico salubrista que pidió no ser identificado, resaltó que “el gobierno ha demostrado una falta de transparencia en la información de salud, que es un derecho humano y debe ser pública, y al ocultarla genera una falsa seguridad y aumenta el riesgo para la población al mantenerla engañada”.
Según datos oficiales del Minsa, en Nicaragua solamente fallecieron 245 personas a causa de la covid-19. Sin embargo, un análisis de la sobremortalidad, realizado por CONFIDENCIAL,y datos posteriores de la OMS demostraron que hubo hasta 32 000 muertes atribuibles al nuevo coronavirus.
El doctor Delgado valora que, con la construcción de infraestructura hospitalaria, lo que la dictadura hace es propaganda.
“Construye un hospital grande porque es visible, porque nadie puede negar, por ejemplo, que el nuevo hospital de León es más grande que el viejo. Pero al final es una falacia”, opina.
Agrega que personal médico “me mandó una foto que muestra que cuando llueve (el techo) del sótano se filtra y ya ha habido cortocircuito. Me mandaron fotos de los hoyos donde estaban las lámparas (que fueron reemplazadas por la filtración)”.


Crecimiento de personal médico estancado
Pese al supuesto crecimiento exponencial de hospitales, el personal médico de Nicaragua también lleva una década estancado. De 2007 a 2015, se incorporaron al sistema de salud 3391 nuevos médicos. El crecimiento iba bien hasta que en 2018 comenzó la purga.
Según el Inide, en 2018, Nicaragua alcanzó el mayor número con 6538 médicos, pero la cifra cayó al año siguiente, tras los más de 300 despidos de quienes participaron en las protestas de la Rebelión de Abril o expresaron rechazo a la represión estatal, que incluyó la orden de negar asistencia a los manifestantes heridos.
Uno de los casos más emblemáticos fue el de Álvaro Conrado, de 15 años. El adolescente fue herido por una bala en la garganta cuando repartía agua a los manifestantes cerca de la Catedral de Managua, pero le negaron atención médica en el Hospital Cruz Azul y falleció horas después. Según relataron sus padres, los médicos del Hospital Bautista (privado) les dijeron que las heridas del menor eran recuperables si se hubiera atendido a tiempo.
En 2020, la cifra de médicos se había reducido a 6179, según datos oficiales del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE). Ese año, el país enfrentó la pandemia con menos personal, pero aún así la dictadura decidió despedir a quienes alertaron sobre el impacto de la enfermedad en Nicaragua. Así la cifra de médicos en el sistema público bajó hasta 6110 en 2022.
En 2025, la dictadura aseguró que la cantidad de sanitarios creció a 6855, pero la cifra no está en ningún documento oficial porque el último anuario estadístico del INIDE se publicó en 2023. Ese año, se reportaron 6201 sanitarios, pero desde entonces no han vuelto a actualizar las cifras.
En cambio, los datos del Banco Central de Nicaragua sobre el número de trabajadores del sistema de Salud pública muestran que las cifras se han mantenido prácticamente estancadas. De hecho bajan de 21 097 en 2023 a 20 886 en 2025. Aunque estos datos no revelan el detalle de todo el personal y no permiten conocer el número exacto de médicos en el sistema público.
Las últimas cifras desglosadas del personal sanitario de Nicaragua se publicaron en septiembre de 2022 y provienen de un reporte de la fuerza laboral del Minsa. Según esos datos, hasta ese momento se contabilizaban 6118 médicos en el sistema público. Entre ellos:
- 2239 médicos generales
- 2207 médicos especialistas
- 871 médicos de servicio social
- 640 médicos residentes
- 161 médicos subespecialistas
Presupuesto para Salud creció, pero no porcentualmente
Desde 2007, el dato que sí ha crecido es la asignación del Presupuesto General de la República (PGR) para el Ministerio de Salud, aunque el porcentaje asignado es el mismo desde hace 19 años.
En 2008, el primer año en que Ortega distribuyó la partida presupuestaria, el Minsa recibió 4707 millones de córdobas, un 16.45% de la cartera. En contraste, para 2026 se asignaron 27 715 millones de córdobas y, aunque a simple vista es un incremento considerable, el monto sigue representando un 16% del PGR.
Los años en que sí hubo un incremento en el porcentaje asignado fue de 2020 a 2022, los primeros tres años de la pandemia de covid-19. Sin embargo, esos aumentos estuvieron atados a las ayudas internacionales y préstamos adquiridos para enfrentar la emergencia sanitaria que el mismo régimen intentó ocultar.
Así, la “robusta” red hospitalaria de Nicaragua se basa en la construcción de edificios para reemplazar hospitales deteriorados o centros de salud rebasados, que sirven para aparentar un crecimiento.
Pero el aumento en obras de concreto y pintura no logra compensar la baja de los indicadores críticos: Nicaragua sigue sin superar el déficit de una cama por cada mil habitantes y mantiene el personal sanitario más bajo de Centroamérica. Detrás de las cifras oficiales, el acceso efectivo a la salud sigue siendo la gran deuda de un sistema estancado.

Este reportaje es parte de la serie especial de CONFIDENCIAL: “El engaño de los hospitales”, una investigación que desmiente la propaganda oficial sobre la red sanitaria de Nicaragua. La serie analiza las mentiras y el costo humano de un sistema que presume tener la red hospitalaria más grande de Centroamérica, mientras oculta un déficit crítico de camas y médicos.















